Libérate del pasado y entrégate al fuego que arde dentro
Introducción: El Momento de Aceptar la Pérdida y Encender el Deseo
Hay un instante exacto en que el corazón se rompe del todo... y se libera. Acepta que la perdiste, no hoy, sino hace mucho. Ese amor que te asfixiaba con mentiras, con ausencias, con perfumes ajenos en su piel. Pero de las cenizas nace algo más crudo, más vivo: un deseo carnal que ya no pide permiso. Este poema erótico te lleva por esa progresión: del dolor sordo a la entrega total, de la contención a la explosión sensorial. Más de 2000 palabras de pasión, sudor, encaje y fusión prohibida.
Parte 1: El Dolor que se Convierte en Hambre
Las Lágrimas que Nadie Vio
Acepta que la perdiste, no fue un adiós repentino,
sino un goteo lento de ausencias que te dejaron hueca.
Mientras llorabas a escondidas, con la almohada empapada,
él se revolcaba en camas ajenas, riendo, bebiendo, oliendo a otras.
Tú callabas cuando preguntaban "¿y el amor?",
cambiabas de tema, tragabas el nudo, fingías sonrisas.
Pero cada lágrima secreta se fue convirtiendo en fuego líquido,
en un hambre que ya no se conforma con migajas.
El Puñal que Hundiste Tú Mismo
Pensabas que no se daría cuenta, que tus mentiras eran invisibles.
Perfume barato en tu camisa, labios hinchados de besos robados,
horas "sin tiempo" que sí tenías para otras caderas.
Reclamabas su cuerpo como tuyo, oliendo a licor y a traición,
exigías entrega mientras tu instinto animal te llevaba a otros brazos.
Pero ella lo supo todo. Cruzó el mismo camino dos veces,
vio las huellas, olió las mentiras, sintió el vacío.
Y en ese vacío empezó a despertar su propio deseo.
Parte 2: La Liberación – Cuando el Cuerpo Toma el Control
El Primer Toque que Quema
Ya no esperas. Ya no suplicas tiempo que nunca llega.
Ahora eres tú quien llama, y el deseo acude sin excusas.
Un desconocido (o quizás solo tu fantasía) aparece en la penumbra,
manos fuertes que no piden permiso, que te toman.
El body de encaje negro se pega a tu piel sudorosa,
el escote profundo sube y baja con tu respiración agitada.
Sus dedos recorren la tela, se hunden en tus caderas,
te arqueas hacia él, reclamando lo que te negaron.
No hay promesas falsas, solo carne contra carne a través de la seda.
La Batalla de los Sentidos
Tu boca encuentra su cuello, saboreas sal y urgencia.
Él gruñe tu nombre mientras sus manos suben por tus muslos,
deteniéndose en el borde de los ligueros, tirando suavemente.
El encaje roza tus pezones endurecidos, un tormento delicioso.
Te arrodillas, abrazas sus muslos cubiertos de jeans oscuros,
tu rostro cerca de la tensión que crece bajo la tela.
No necesitas desnudarte: la lencería erótica es tu armadura y tu rendición.
Cada roce es eléctrico, cada suspiro un incendio.
Te excita saber que ahora tú decides quién te posee.
El Volcán que Estalla
Me pones a hervir, me haces palpitar como nunca antes.
Tus manos me giran, me inclinan sobre la cama,
el corsé se aprieta más, acentúa cada curva.
Sientes cómo me entrego, cómo mi cuerpo se abre a ti,
a través de transparencias que insinúan sin revelar.
El sudor perla en mi clavícula, baja por mi escote,
tú lo lames, reclamas cada gota como trofeo.
Nos perdemos en un ritmo brutal: caderas que chocan,
gemidos que se ahogan en besos hambrientos.
El placer sube como lava, me contraigo alrededor de ti,
hasta que el mundo explota en un orgasmo que borra el pasado.
Parte 3: La Entrega Total – Donde el Alma y la Carne se Funden
Clavado en Mi Piel para Siempre
Siempre te quedas, no como él, con mentiras y ausencias,
sino tatuado en mi carne, en el eco de cada jadeo.
Tus dedos dejan marcas rojas bajo el encaje,
huellas que mañana miraré con una sonrisa perversa.
Me haces tuya sin promesas, solo con la fuerza de tu deseo.
Yo te hago mío con cada contracción, cada gemido,
cada vez que mi cuerpo te aprieta y no te suelta.
La lencería sexy es testigo: arrugada, húmeda, testigo de la fusión carnal.
La Dignidad Recuperada en el Placer
No insistas en volver. Ella se curó de tus oportunidades falsas.
Ahora elige entregarse a quien la hace arder de verdad.
La vida es boomerang: lo que diste en traición, recibes en vacío.
Lo que ella da ahora es puro, salvaje, sin filtros.
Acepta que la perdiste, y déjala volar.
En su vuelo encuentra el éxtasis, la entrega absoluta,
el placer que nunca supiste darle... ni recibir.
El Final Dulce y Cruel
Así que retírate con la dignidad que nunca tuviste.
Busca a otra que aguante tus mentiras.
Mientras, ella se pierde en brazos que sí la valoran,
en camas donde el tiempo sobra para devorarse.
Su cuerpo, cubierto de encaje negro brillante,
se arquea una y otra vez, gritando libertad.
Acepta que la perdiste... y que ella, por fin, se encontró.
Palabras clave naturales: poema erótico, deseo carnal, entrega sensual, lencería erótica, liberación sexual, pasión intensa, aceptación de la pérdida, fusión de cuerpos.



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